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El valor del Coworking, más allá del diseño de los espacios, es su comunidad

El año pasado, durante la conferencia Brainstorm Tech organizada por Fortune, Adam  Neumann, CEO de WeWork, comentó sobre cómo su empresa no debiera ser entendida como una compañía de bienes raíces, o de tecnología, o mucho menos de servicios. Aunque WeWork lidera un grupo de compañías exitosas que promueven de manera persuasiva soluciones de Coworking a través de espacios para conferencias, cocinas de lujo, cómodos salones, centros de fitness, salas de juegos y otras facilidades extravagantes y encantadoras, debe quedar claro que el beneficio más importante del Coworking, como concepto, es algo que cualquier empresa podría desarrollar, su comunidad. Eso fue precisamente lo que Neumann aseguró, que WeWork es una empresa de comunidad.

Los espacios atractivos no son lo único importante

Así, la comprensión del concepto de Coworking debe enfocarse no sólo en el diseño innovador de los espacios de trabajo sino también en el movimiento social que representa, promoviendo la integración natural de sus miembros, la identidad colectiva, valores compartidos, solidaridad y la acción colectiva. Estos valores constituyen un ecosistema que aporta resultados positivos a las empresas y las personas pues facilita el pensamiento reflexivo entre sus miembros, creatividad, diversidad de pensamiento e innovación.

 

Empresas como Google son reconocidas por promover estos valores en sus operaciones, además por ofrecer instalaciones de trabajo innovadoras y salidas de lo tradicional que permiten a sus empleados acercar su vida personal a su trabajo de forma natural. En cambio, otras empresas y emprendedores buscan beneficios similares alquilando espacios de Coworking, un fenómeno creciente que, según una reciente encuesta de Deskmag, está mostrando un aumento constante en el número de usuarios de Coworking en todo el mundo, que se espera alcance 3,8 millones para el año 2020.

 

Aparentemente, los espacios de Coworking son ideales para todos, representando mayor libertad y flexibilidad, además de conexiones más cercanas en una época en la que sombrías predicciones sobre el futuro describen una sociedad más conectadas desde lo digital, pero con menores interacciones cara a cara, incluso con personas menos felices. Sin embargo, existen varios factores que podrían representar problemas potenciales dentro del ambiente de Coworking, como la amenaza apara los secretos empresariales y la propiedad intelectual, debido una cultura creciente del free sharing, open sourcing y la democratización del conocimiento.

 

Ciertamente, muchas empresas no son aptas para cambiar sus lugares de trabajo tradicionales por espacios de Coworking, pero eso no significa que los principios detrás de este concepto no puedan ser llevados a la realidad de la compañía. ¿Su compañía promueve la cooperación entre los empleados? ¿Su oficina refleja la exclusión de acuerdo con el rango del personal en la empresa o el tipo de trabajo? ¿Su empresa alienta a sus empleados a estar abiertos a otros colegas fuera de la empresa a través de eventos u otras actividades? ¿Su empresa permite flexibilidad de tiempo? ¿Está su empresa comprometida en proyectos que benefician la vida personal del empleado? … Las respuestas a estas preguntas no dependen de que la compañía alquile un espacio Coworking para sus operaciones; en cambio, como en el caso de Google, podrían crear un entorno de trabajo óptimo que promueva los valores que soportan el concepto de Coworking.

 

Las empresas deben evaluar las dinámicas de la comunidad en los espacios de Coworking, y las estrategias que se aplican para desarrollar su potencial. Mientras que los valores detrás del concepto de Coworking formen parte de la cultura de la empresa, podrán potenciarse los beneficios de mover las operaciones de la compañía y sus empleados a estos novedosos espacios de trabajo.

 

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